Del “melting pot” al “salad bar y al “gravy”

Si a un estadounidense de ascendencia europea se le pregunta por su nacionalidad, normalmente responde: “soy Americano”. Sin embargo, cuando la pregunta va dirigida a personas cuyos padres tienen origen en un país de América Latina, la respuesta no es tan simple. Puede ser: soy mexicano-americano, salvadoreño-americano, boliviano-americano o simplemente americano.

Lo anterior quiere decir que muchos inmigrantes europeos y de otros continentes –especialmente las primeras generaciones— a menudo abandonaban sus rasgos culturales de origen y aceptaban a la sociedad norteamericana como suya.

En términos académicos, a este proceso de aceptación total de la nacionalidad estadounidense se le conoce con el nombre de “asimilación”. Por su parte, a la sociedad que permite la mezcla de personas de diversos rasgos nacionales y étnicos se utiliza el término coloquial de “Melting Pot”.

Cuando el “Melting Pot” era un vocablo popular en la sociedad norteamericana, las organizaciones civiles latinoamericanas, concretamente durante la década de los 1940 y 1950, jugaron un papel significativo en la asimilación de su gente.

El objetivo fue crear mecanismos de asimilación para que sus miembros tengan, mejores oportunidades económicas. Empero, como la sociedad estaba dominada por un grupo étnico nacional (euro-estadounidenses), los beneficios a menudo se inclinaban hacia los miembros de este grupo.

Sin embargo, a fines de la década de 1960 y principios de 1970, la movilización emprendida por miembros y dirigentes de los chicanos rompió con el concepto de la asimilación o el “Meeting Pot” por los problemas que implicaba corresponder a una sociedad que no los beneficiaba.

Los Chicanos tomaron como base de su movimiento abrogar aquellas premisas de asimilación que no les permitían mejoras económicas y sociales. También rescataron las costumbres e identidades de sus antepasados indígenas y nacionales.

El movimiento Chicano creó, por unos años, una identidad que fue aceptada por sus miembros durante el movimiento cultural de los 60s y 70s. Empero, el chicanismo no resolvió el problema de identidad de las nuevas generaciones de ascendencia latinoamericana debido a que hizo énfasis en las raíces mexicanas, haciendo a un lado las otras etnias y nacionalidades de América Latina.

En este sentido, los sociólogos empezaron a utilizar el término de “Salad Bar” para describir a una sociedad desarticulada y dividida en ethno-nacionalidades del periodo de los chicanos.

Hoy, nuestra sociedad tiene rasgos diferentes y homogeneizadores. Lo que antes era Melting pot y después se convirtió en salad bar, hoy nuestra sociedad tiene todos los aditivos de “Gravy”.

Es decir, vivimos en una sociedad que no quiere aceptar a los diversos grupos sociales y nacionalidades y pretende, como el gravy, ser de un solo color.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com