Dan Rivera, en sus primeros 80 días como alcalde de Lawrence:

Al día siguiente de conocerse el resultado provisional de las elecciones para la alcaldía de Lawrence, el candidato Daniel Rivera citó a una conferencia de prensa frente al ayuntamiento, donde rodeado de prensa y miembros de su campaña reafirmó su victoria sobre el incumbente. The day after the publication of the provisional results of the election for mayor of Lawrence, the candidate Daniel Rivera called a press conference outside City Hall, where surrounded by press and members of his campaign reaffirmed his victory over the incumbent.

Corrupción, promesas rotas, venganza y represalias contra dominicanos, conflictos de intereses y nombramientos políticos. 

Por José Alfonso García

La llamada “Luna de Miel” o la famosa “Tregua de los Cien Días” para algunos aduladores tumba polvo de nuevo cuño, parece ser algo normal en Lawrence últimamente.  Este período es utilizado con frecuencia por los oficiales electos para sentar las bases para lo que podría ser el perfil de su administración.  En Lawrence este tiempo, plagado de dulzura y comprensión con el Concejo de la Ciudad parece estarse agotando para el Alcalde Rivera, al menos en el seno del pueblo y uno que otro aliado que no ha conseguido lo que esperaba.

Si lo que hemos vivido hasta ahora en Lawrence es el preludio de lo que el ilustre Alcalde de Lawrence, Dan Rivera y su laureado equipo de ayudantes contratados entre sus mejores amigos y aliados políticos (cosa que el hoy alcalde tanto criticó), entonces es muy posible que dentro de unos meses podamos escuchar las reacciones de una comunidad traicionada y sin muchas esperanza en el futuro.  Usted podrá ver a la gente en las calles, algunos de ellos sonriendo, otros llorando, pero la mayoría felices bailando al ritmo de una bachata, merengue, salsa y hasta algunas quebraditas, frente al Ayuntamiento Municipal pidiéndole al flamante Alcalde Rivera que cumpla sus promesas de campaña.

Todavía resuena en los oídos de los votantes, especialmente los de la zona norte de la ciudad, el tono humilde y conciliador de un sumiso y escurridizo candidato llamado Dan Rivera, mientras que enarbola el pabellón de la unidad y el progreso para todos, en plena campaña electoral.  Pero al igual que cualquier otro político tradicional, demagogo de nacimiento, Rivera cargaba a la espalda un saco lleno de promesas vacías: “Más puestos de trabajo para la gente de Lawrence”, “Más policías”, “No más sentimientos mezquinos entre nosotros”, “Sólo hay un Lawrence, nuestro Lawrence”, “No más escándalos”, “Detendré la criminalidad en nuestras calles”, “Unidad, unidad, unidad para todos”.

Ahora, a menos de tres meses de haberse juramentado como alcalde, estamos despertando del letargo político dejado como secuela por el odio y la maldad.  Dan Rivera no es ni sombra de lo que prometió en campaña.  Parece que mientras sus labios pronunciaban esas palabras mágicas por el progreso y la unidad, su mente estaba volando alto en los alrededores de Washington.

CORRUPCIÓN

  • Mucho antes de ser juramentado como alcalde, Dan Rivera aceptó miles de dólares en donaciones de campaña de las compañías que hacen negocios con la ciudad.  A pesar de que se cubrió mediante la creación de tres comités políticos diferentes para dar cabida a los informes de campaña, se está ante un grave conflicto de intereses.  Las leyes de Massachusetts para Campañas Electorales le permite a los alcaldes utilizar este tipo de donaciones sin límites en las cantidades a pagar exclusivamente por las deudas de la campaña después de la inauguración, pero prohíben el uso de esos fondos para nuevos eventos.  Dan Rivera recibió más de $126,000 después del cinco de noviembre del 2013 y sus deudas de campaña eran sólo de $5,000.  Este tipo de conflictos no es solo antiético también pueden poner en peligro los intereses de los contribuyentes.
  • En sólo 80 días como alcalde, Dan Rivera ha despedido a más de treinta y tres (33) empleados municipales.  Veintisiete (27) de estos trabajadores, coincidencialmente, resultaron ser latinos, dominicanos y simpatizantes del ex alcalde William Lantigua, pero eso sí, todos ciudadanos de los Estados Unidos.  Estos despidos de padres de familia de Lawrence se hicieron en violación de las leyes laborales de este país.  Y como si fuera poco, como una burla al pueblo hispano, el Alcalde Rivera está llenando estos puestos de trabajo con gente menos cualificadas, que no pagan sus impuestos en Lawrence; muchos de ellos sin experiencia laboral alguna.  Lo extraño en todo esto es, que por puras coincidencias o por venganza política, todos y cada uno de estos nuevos empleados son amigos del alcalde, estuvieron en su campaña política, o son seguidores de su fiel aliado Marcos Devers, a quien parece estarle devolviendo con estas migajas el favorcito de la traición a los suyos.
  • Como parte de esta burla, Dan Rivera también está contratando de nuevo a esos empleados de la ciudad que se vieron envueltos en actividades dolosas y que fueron cancelados por la administración anterior.  Estos empleados fueron despedidos por violar la confianza de los que pagamos nuestros impuestos con lo podemos pagar el salario del propio alcalde.  La misión principal de un alcalde debería ser la de cuidar los recursos del pueblo y no tirarlos alegremente por las ventanas del 200 de la calle Common.

CONFLICTOS DE INTERESES

  • El diario The Eagle-Tribune, el mismo que creó los “escándalos” en sus ataques aviesos al alcalde anterior, por fin están publicando sobre los conflictos de intereses de la administración Rivera.  Desde los más de $100,000 que recibió de empresas que tienen contratos con la ciudad (aunque lo reportaran en tres diferentes comités), hasta la familia Torrisi y su cabildeos de fondos para su campaña.

            Lo que fue criticado y considerado como fraudes, corrupción y escándalos políticos solo tres meses atrás, ahora es algo normal, común y corriente en nuestro City Hall.  ¡QUE VIVA EL PARTIDO DEMOCRATA!